El coronavirus en La Alpujarra
Una de las zonas más seguras en España por el coronavirus es La Alpujarra donde podremos practicar este verano turismo rural con riegos minimizados.
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Ventajas del mundo rural ante las pandemias y epidemias
17/3/2026 ― Desde el comienzo de la pandemia del coronavirus COVID-19 y por supuesto mucho antes del estado de alarma dije que el problema de este virus co-chino era su espectacular trasmisión con lo cual advertía que los lugares con alta densidad de población era el mejor caldo de cultivo para la propagación del virus. Con el tiempo hemos comprobado cómo Nueva York, nuestra capital de España Madrid, Barcelona, etc., son los núcleos más afectados.
Algunos datos sobre el covid en toda la comarca de La Alpujarra
Para reafirmar mi exposición podemos comprobar a fecha de hoy en mayo cómo La Alpujarra está prácticamente libre del COVID-19. Aquí la densidad de población es muy baja y los pueblos están diseminados con lo cual la interacción humana es mínima si se cumplen unas pequeñas precauciones de distanciamiento. Los alpujarreños lo están haciendo bien, eso es evidente y con ello están allanando el camino para el regreso del turismo, principal recurso económico de toda la comarca.
La Taha, Busquístar, Pórtugos, Capileira, Bubión, Pampaneira, Cáñar, Soportújar, Carataunas, Bérchules, Juviles, Lújar, Ugíjar, Lobras…, están libres de coronavirus y no han presentado ni un solo caso. Es decir, el Barranco de Poqueira junto a La Taha, que son las zonas turísticas más visitadas, serán este verano unas zonas seguras libre del virus co-chino que tanto daño están haciendo a la industria turística española. Los únicos casos de coronavirus en La Alpujarra registrados a fecha del 1 de mayo han sido las poblaciones de Gualchos con 8 contagiados, Órgiva 7, Lanjarón 5, Albuñol 3, Alpujarra de la Sierra 2, Trevélez 1 y Murtas 1.
Las zonas rurales ofrecen una barrera natural ante los contagios
A pesar de esta buena noticia los empresarios de La Alpujarra están tomando todas las medidas de prevención. Por ejemplo el camping Órgiva está preparando la reapertura desinfectando las instalaciones y reacondicionando las zonas comunes como medidas de seguridad añadidas. Las mismas medidas de prevención están tomando todos los propietarios de las casas rurales de alquiler para adaptarse a la denominada nueva normalidad social.
La Alpujarra está deseando compartir estas tierras de paz y naturaleza con todos los turistas que la visiten y confiamos que todos los visitantes sean respetuosos con la nueva normalidad social para que estas vacaciones se conviertan en una experiencia y un recuerdo agradable con final feliz.
Las características naturales de las zonas rurales ante las infecciones colectivas
La experiencia vivida durante la pandemia de COVID-19 dejó muchas lecciones, algunas duras y otras reveladoras. Una de ellas fue comprobar cómo ciertos entornos rurales, como La Alpujarra, ofrecían de manera casi natural unas condiciones especialmente favorables para afrontar situaciones de contagio colectivo.
No trato de idealizar ni de simplificar una realidad compleja, pero sí de reconocer que hay factores que juegan a favor. En el caso de La Alpujarra, esas características están ligadas directamente a su propia naturaleza. Hablamos de grandes espacios abiertos, donde la distancia entre personas no es una imposición, sino algo habitual; de una baja densidad de población, que reduce de forma significativa la interacción social constante; y de un aire limpio de montaña, lejos de entornos cerrados o saturados.
Este conjunto de condiciones crea un entorno donde la propagación de infecciones encuentra más dificultades que en zonas urbanas densamente pobladas. Mientras en las ciudades el contacto continuo es prácticamente inevitable, en estos pueblos el ritmo de vida ya incorpora cierta separación natural.
Independencia consumista y recursos propios
Pero hay otro aspecto igual de interesante: la autosuficiencia. Muchos alpujarreños mantienen pequeños huertos y producen parte de sus propios alimentos. Esto no solo forma parte de una tradición arraigada, sino que, en situaciones como una pandemia, reduce la necesidad de desplazamientos y de contacto frecuente con otras personas. Menos visitas a supermercados, menos dependencia externa y, por tanto, menos exposición.
Además, esta forma de vida refuerza una mentalidad más tranquila y responsable, donde el consumo es más cercano y directo. No se trata de una cuestión de salud física, sino también de equilibrio.
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Legado histórico:
2305 – En la artesanía han dejado huella desde la presencia de los moros hasta la huella cristiana, pasando por la tradición artesanal de la jarapa, tejido típico de La Alpujarra.
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Todo lo que durante años ha sido simplemente una forma de vida tradicional en La Alpujarra, en momentos de crisis sanitaria se descubre como una ventaja silenciosa. La comarca no fue un refugio perfecto, porque ningún lugar lo es, pero sí un ejemplo de cómo el entorno, la forma de vida y la relación con la naturaleza pueden influir de manera decisiva en la forma en que afrontamos los desafíos colectivos.
Y quizá ahí haya una moraleja interesante: a veces, el progreso no consiste en ir más rápido, sino en recuperar aquello que nunca debimos perder.
