Vacaciones de la familia Santiago Bermejo recorriendo La Alpujarra
· Esta fue la experiencia agradable que disfrutaron la familia de Santiago Bermejo en verano por la comarca de La Alpujarra y los altos de Sierra Nevada.
9/7/2026 ― Toda la aventura empezó cuando alquilamos una casa preciosa en La Alpujarra para estas vacaciones con la intención de conocer la comarca en esta época y disfrutar del verano al aire libre haciendo senderismo y montar a caballo recorriendo los parajes de la Sierra Nevada.
Ya conocíamos la comarca, pero solo en temporada de frío, de hecho hemos venido en invierno en dos ocasiones y una de ellas fue para celebrar el fin de año alpujarreño, pero hemos descubierto que el verano tiene su encanto.
Un buen alojamiento es esencial para disfrutar de una buena estancia
Lo cierto es que hemos tenido suerte al encontrar este alojamiento rural con piscina particular en plena naturaleza. Por otra parte, no menos importante, la gastronomía alpujarreña con sus platos de verano ha sido un descubrimiento degustando todos los platos. Esta casona del cortijo el Boticario ha estado todo muy bien, aunque la casa la hemos encontrado muy descuidada. A pesar de ello, ha compensado el jardín exterior con la piscina y sobre todo su horno moruno de leña en la terraza nos ha proporcionado momentos muy placenteros.
Un buen equipamiento del exterior de la casa para disfrutar de una grata experiencia
Entre la casa con piscina, el jardín y las barbacoas nocturnas, hemos pasado la mayor parte del tiempo en el exterior de la casa, el resto lo hemos dedicado a hacer senderismo y excursiones por la montaña.
De toda nuestra experiencia recomiendo conocer la hermosa Fuente Agria de interés turístico y como peor experiencia el restaurante El Teide de Bubión, no sé si ha cambiado de dueño, pero ya no es lo que era, ahora es deplorable la calidad y el precio. Volveremos muy pronto a tomar tapas y a ver si vemos la nieve porque en verano sólo está en la cumbre, así que cualquier fin de semana volveremos.
Los atractivos nocturnos que ofrece el verano en una casa rural en La Alpujarra
Cuando el sol se retira tras el horizonte de Sierra Nevada y el calor del día cede paso a la brisa limpia y serena del Mediterráneo, el verano en una casa rural de La Alpujarra pone al descubierto su verdadero secreto. Noches que invitan a descansar y a reconectar con lo esencial de nuestras vidas. No hacen falta muchos lujos, solo un jardín, un cielo estrellado y el silencio apacible del entorno.
Cenar bajo las estrellas se convierte en un placer sencillo e indescriptible
Las alturas de La Alpujarra, con sus pueblos reposando sobre los barrancos y huertas, ofrecen un verano muy distinto al de la costa. Aquí, el termómetro baja lo suficiente como para hacer del exterior una estancia agradable. Si la casa rural dispone de un jardín ―con una mesa de madera, alguna hamaca y, tal vez, el rumor de una pequeña piscina― la velada se convierte en rito.
Cenar al aire libre, con una ensalada recién cogida de la huerta o un plato de jamón de Trevélez, es un placer que se multiplica al ser acompañado por la bóveda celeste. Lejos de la contaminación lumínica de las ciudades, las estrellas brillan y nos envuelven con una luz misteriosa, casi líquida, que parece caer sobre los valles. Esa visualización estática, sin prisa ni pantallas, nos recuerda recuerda que sigue formando parte de la naturaleza.
El silencio que no existe, es una interpretación cerebral
Tras la cena, llega el mejor momento, hablar con los amigos o la familia. Un acto sin grandes pretensiones, pero que la vida cotidiana estresante de la ciudad ha ido arrinconando entre compromisos y horarios ajustados. Allí, sentados en el porche o alrededor de las luces tenues del jardín, las conversaciones fluyen con profundidad.
Y en esos instantes ocurre lo paradójico, percibimos que el silencio absoluto no existe. De hecho, el «silencio» del campo está lleno de vida. Los sonidos del bosque ―chirridos de grillos, ululares lejanos de búhos, el crujir de alguna rama― invaden el espacio. Quizá se oye el agua de la piscina que circula sin parar, o el rumor de una acequia cercana. Lejos de molestar, esa banda sonora natural nos devuelve a una consciencia total del presente.
«El silencio del campo no es mudez, es pura melodía. La noche en La Alpujarra teje sonidos, estrellas y momentos que la ciudad ya nos había robado.»
Información de la página sobre este cortijo rural ► El Boticario en Alpujarra
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Te esperamos:
1007 – Después de leer todas estas notas ya conoces un poco más La Alpujarra y el turismo rural tan peculiar que te ofrece entre el Cielo y la Tierra. Ven y disfruta.
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